miércoles, 12 de abril de 2017

ESTABA CONVENCIDA DE QUE SU NOVIO ERA UN IMBÉCIL

No es que lo sospechara, es que lo sabía… Estaba convencida de que aquello no podía funcionar. Mientras saboreaba el humeante y delicioso café mañanero, Marta  intentaba poner algo de orden en su aturdida cabeza, la cual era como un torrente de pensamientos agolpados, desordenados y contradictorios.  En definitiva, un absoluto y demoledor caos.
Era imbécil, sí, pero era encantador.
Era presumido, sí, pero era guapo.
Era vanidoso, sí, pero era muy brillante.
            Era mordaz, pero  ingenioso… Lo dicho un verdadero imbécil  que, con su verborrea, zalamería y atenciones la llevaba a su terreno siempre que quería, aunque a ella no le conviniera.
De pronto, algo útil surgió en aquel torrente abrumador de ideas.  ¡Ella era más imbécil que él por dejarse embaucar!
Tenía que buscar un arreglo y pensó que aquella idea surgida inesperadamente podía ser el principio de la solución.

            ROSA ARJONA

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