martes, 25 de abril de 2017

ILUSIÓN

Amanecía. Desde la cama percibió el sonido cotidiano de las campanas de San Sebastián. Una, dos, tres…, siete. “¡Hora de levantarse!”, se dijo.
Esa mañana, su mente no le pedía retozar entre las sábanas un ratito más.  Aunque apenas había podido conciliar el sueño, deseaba saltar de la cama y entregarse al nuevo día. Se sentía especialmente animada. Una energía desconocida a esas horas la invadía, obligándola a incorporarse sin perder un segundo. En el baño, el espejo le devolvió la imagen de una inesperada buena cara a pesar de haber trasnochado. Tenía buena cara, sí. Estaba de guapo subido y ella intuía la razón.
Tenía algo menos de tres horas para desayunar, recoger la casa y arreglarse. Suficiente. La idea de llegar al trabajo la ilusionaba. Llevaba en la empresa un mes escaso y su nueva ocupación le apasionaba. Estaba convencida de que ese puesto llevaba su nombre.
Absorta en sus pensamientos, removía lentamente el café con leche sin dejar de sonreír. Llevaba varios días con una sonrisa dibujada en el rostro. Cogió el móvil y miró su reflejo en la pequeña pantalla. Tenía la mirada brillante. Se le había afilado la cara y su cabello se había ondulado después de haberle crecido unos cuantos centímetros en los últimos tres meses.  Había perdido algo de peso. Seguramente rondaría los 50 kilos. “No hay nada como estar ilusionada para perder peso sin esfuerzo alguno”, pensó. Hacía tiempo que no se veía tan atractiva. La tarde anterior se había encontrado con su amigo Nacho en la papelería y le había dicho lo guapa que estaba; así que no era sólo cosa suya.
Se puso manos a la obra y en algo menos de dos horas había completado las tareas. Cogió el bolso y la maleta de los cachivaches. Esa mañana había formación y tendría que avivar el ingenio para no defraudar a nadie. Aquella maleta estaba llena de cosas que podrían serle útiles cuando llegara el momento de presentar sus propuestas. Le había dado muchas vueltas a cómo plantearlas. Más bien no había dejado de pensar en eso. Confiaba en sí misma y en su capacidad creativa y esperaba que sus compañeros de equipo y el propio director del proyecto apreciaran su entrega.
       Saludó con su mejor sonrisa a Joaquín, el guarda jurado de la entrada, que la previno de un cambio en el lugar de la reunión.
- Antes tiene usted que pasar por la oficina del coordinador -le indicó Joaquín con su habitual amabilidad.
Se dirigió al fondo del vestíbulo y empeñó unos segundos en mirarse en el espejo de una de las cornucopias que decoraba las paredes. Sin duda aquel edificio era un lugar precioso. Accedió desde allí al luminoso patio central que daba paso a las oficinas. Estaba jalonado por arcos de medio punto y columnas toscanas, abrazadas por hojas frescas de yedra. Cruzó el patio. Frente a ella, el pasillo de puertas a uno y otro lado. Avanzó lentamente hasta la tercera puerta de su derecha. Ya había estado allí cuando el coordinador la citó para darle la bienvenida. Se detuvo delante de la puerta dudando si esperar a que le dieran paso o entrar directamente después de dar unos golpes.
-         Adelante – escuchó, antes de terminar de golpear suavemente con los nudillos. Abrió la puerta y asomó la cabeza, saludando con la sonrisa más encantadora de la que fue capaz.
-         Buenos días. Me ha dicho Joaquín que quería verme
-         Buenos días. Sí. Quería comentarte algo.  Toma asiento por favor.
Sara accedió a aquella invitación, esperando no demorarse demasiado, deseosa de presentar sus propuestas a sus compañeros, que sin duda estarían ya reunidos, e impaciente por hacerlo; no quería perderse ni un minuto.
Estando en eso, resonó en sus oídos una especie de zumbido hueco en forma de palabras que la paralizó de golpe. Una ola de calor la invadió, enrojeciendo su rostro. Intentó concentrarse en aquella boca que se movía enviándole sonidos que le parecían cacofonías horribles y pudo escuchar entre ellos una frase que llegó directa a su cerebro:
- Sara, tengo que comunicarte que la empresa ha decidido prescindir de tus servicios. Lo siento mucho.
 OLGA MONTEMAYOR

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas más populares