domingo, 16 de julio de 2017

LA NUDISTA

¡No lo coge! ¡No lo coge! ¿Dónde estará metida? ¡Ay! ¿Loli? Ya iba a colgar ¿Dónde estabas? Sí, soy yo, Paquita. Menos mal que me has cogido el teléfono. ¿Te puedes entretener un poquillo? Es que me tengo que desahogar con alguien. Acabo de venir del entierro de Isa. Sí, mujer, mi amiga de la infancia. Isabel Morente. Claro que te habré hablado de ella. ¡Qué mal rato he pasado! Es que tú no sabes de lo que me he enterado. Me han dicho que tenía donado el cuerpo a la ciencia. ¡Sí, Loli, sí! ¡A la ciencia! Que no la van a enterrar, ni a incinerar. No. Se la llevan directamente a la facultad de medicina para meterla en formol. Ya me la estoy figurando. ¡Qué repelús me da! Allí puesta en una mesa de mármol, para que la abran en canal. ¡Cómo estará la familia! ¡Claro que sí, Loli!  ¡Destrozaditos!



Es que ella siempre fue una rebelde, más aun, una revolucionaria.  Vamos, que ella siempre daba la nota. De toda la vida. Si de jovencillas, cuando íbamos a la playa, ya se ponía a tomar el sol con el pecho al aire. ¡En aquel entonces, que eso sólo lo hacían las pilinguis! Y te decía que eso era lo más natural. Le gustaba ir como los hippies, con ropa desteñida. Vestía siempre sin sujetador, dejando  trasparentar los pezones a través de las camisas, muy provocativa.  Y más adelante te decía que era nudista. Sí, Loli, así. Te contaba ella muy orgullosa que le gustaba ir a campamentos y playas nudistas. Y… Calla… ¿Tú no sabes que también estuvo por ahí en un barco con los de Greenpeace? Y cuando acabó la carrera de medicina se fue al extranjero con los médicos sin fronteras. Que sería muy humanitario y todo lo que quieras, pero que ella no pensaba en su familia, en su madre, que me decía la pobre: “Mi hija podía haberse quedado aquí y su padre le habría montado una consulta, pero es una idealista” ¿Una idealista? Una loca, diría yo. Que no lo hacía con maldad, no, pero no pensaba con la cabeza. Para ella lo más importante eran sus principios y ha seguido así toda la vida. Y eso que era un cerebrito, que por lo visto se sacó el doctorado con unas notas muy buenas y también estuvo haciendo estudios de investigación en la fundación contra el cáncer. Esto se lo escuché decir a un catedrático que estaba en el entierro. Era un señor algo mayor, pero con muy buena planta y yo creo que tenía algo con ella. Casada no estaba, porque ella no era de casarse, pero ese hombre para mí que era su pareja. Lo que pasa es que no me he podido enterar con seguridad porque ninguna de las antiguas amigas que estábamos allí le seguía la pista últimamente. Claro, como siempre fue tan volatera. Aunque ahora parecía que había sentado cabeza. Llevaba ya unos años dando clases en la facultad de medicina y me decía su hermana que estaba entregadita a sus alumnos. ¡Y tan entregadita que estaba! Si hasta les ha dejado su cuerpo para que estudien. Pero ya ves, así va a ser nudista hasta el final.
¿Cómo te has quedado? Yo estoy muerta. Bueno, la que de verdad está muerta es ella. Un infarto, de pronto. ¡Qué lastimita! Lo mismo mañana te toca a ti, o a mí.
¡Ay! ¡Loli! ¡Ay qué peste a quemado! ¡Mis lentejas! ¡Ya se me han pegado! Luego te llamo, Loli. ¡A ver qué pongo de comer ahora!


MARÍA ROSARIO FERNÁNDEZ 

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